lunes 3 de agosto de 2009

BURHAN ÖÇAL........INCREÍBLE

Burhan Öçal es uno de esos músicos excelentes, únicos, extremadamente especiales, de los que solo hay unos pocos en el mundo.
La primera vez que escuché una canción suya no me lo podía creer. ¿Era jazz? ¿Era música otomana? ¿Rap?


Y es que, Öçal se atreve con todo. Ha logrado lo que muy pocos: fundir todos los estilos hasta crear uno propio, fundir todas las culturas hasta llegar a ese punto sin retorno en el que todos los colores, sexos, religiones... son un todo completo y pleno.

Burhan Öçal es percusionista y un erudito en música turca y otomana, también es compositor, ya que toda su música la compone él mismo. Además, ha colaborado con los mejores músicos del mundo y es reconocido como uno de los mejores músicos multidisciplinares del mundo.

Pero, pese a toda su trayectoria y, en definitiva, "saber hacer" profesional, lo que más me gusta de él sin lugar a dudas es que es sencillo, accesible, no le importa tocar el locales pequeños para un puñado de gente embelesada.No le importa actuar en cualquier programa de la TV turca, sea de quien sea, salga quien salga. No le importa porque es de esas personas que se entregan, que lo dan todo en cada uno de sus actos. Es absolutamente brillante.

Es complicado poder ir a un concierto suyo viviendo en España. Hace algo más de un año fue invitado a actuar en el Festival Miradas Turcas de Madrid, pero desde entonces no ha vuelto por España. Es una pena, porque no es difícil "encajar" su música en cualquier festival de jazz o de músicas del mundo. Deberíamos abrirnos un poquito más para, así, poder descubrir a estas grandes joyas que turquía nos ofrece.

VIDEO QUE RESUME PERFECTAMENTE LA FUSIÓN TOTAL DE SU MÚSICA:




PARA SABER MÁS:
http://www.burhanocal.com/ Su página web oficial


lunes 27 de julio de 2009

RETORNO...

El taxi se incorporó al tráfico de la avenida, y Ángela fue quedando en la distancia como un puntito que levantaba la mano y saludaba. La ciudad vivía ajena a la emoción de René. Miraba por la ventanilla como si fuera una despedida definitiva. SU pensamiento se fue deslizando por las traviesas del tren, paralelas a la línea del horizonte que fundía el mar. Las grúas de la ampliación del aeropuerto parecían minaretes reunidos en mitad de la nada. La última llamada, antes de apagar el móvil en el avión, fue para Salih Alova. Sintió una sacudida al pensar que en unas horas estaría en Estambul. Apoyó la cabeza en la ventanilla y dejó que las imágenes de la ciudad se colaran en su pensamiento. Enseguida vio el rostro de Tuna. Recordó su sonrisa, la voz, el brillo de sus ojos. Después, su figura se fue borrando. Se impacientó porque el avión no se movía. Cuando finalmente enfiló la pista de despegue; René ya había comenzado a elevarse en el aire hacía tiempo. Veía la costa muy lejos, olía los puestos de los vendedores de caballa en el embarcadero de Eminönü, reconocía las voces de los comerciantes, la llamada del muecín, las sirenas de los transbordadores. Cerró los ojos y todo se borró. Y entonces pronunció el nombre de Tuna como si estuviera escribiendo el último verso al final de un poema.
La Luna Roja de Luis Leante

lunes 29 de septiembre de 2008

Orígenes y desarrollo del turismo en Turquía PARTE I

Aunque anteriormente ya existía una fuerte tradición comercial entre las ciudades-estado de la zona con países vecinos como Grecia y Siria, no es hasta la llegada del Helenismo cuando se puede comenzar a hablar de turismo en Turquía.

Son los griegos quiénes fundan las ciudades de la costa sur turca, de importante actividad comercial y religiosa. El mejor ejemplo es Éfeso, centro cultural, religioso y comercial de la época.

Éfeso, en griego Ephesos, aunque ya existía en el Imperio Hitita llamada Apasa. Fue fundada por los colonos atenienses liderados por Androclos, hijo del rey Codros. Posteriormente, y tras innumerables batallas, la ciudad fue trasladada 2 kilómetros al este del, ya construído, templo de Artemisa. Es este templo, y el culto a su deidad, el eje del turismo religioso que se produjo en Éfeso desde los jonios hasta el Imperio Romano.

El Artemisión se convirtió en atracción turística de carácter religioso. Era visitado por mercaderes, reyes y viajeros de otros lugares del Imperio Griego, que pagaban tributo a la diosa en joyas o bienes. Su magnificencia atrajo de tal manera, que incluso se creó una fuerte corriente de culto a Artemisa, una verdadera secta del mundo helenístico.

Es más, el mito griego de las amazonas, habla de este templo como lugar de refugio. Esta historia, tiene cierta base en la realidad, ya que, las amazonas fueron mujeres guerreras que ofrecían culto a una diosa lunar, posiblemente Artemisa. Así, se deducen posibles viajes de estas mujeres al Artemisión para rendirle culto a su diosa.

En las fotos:

El templo de Artemisa imaginado por Martin Heemskerck (1498-1574)

El templo de Artemisa en la actualidad, apenas quedan restos.


martes 12 de agosto de 2008

Echándote de menos

Tengo ganas de verte otra vez,

majestuosa, plena...

Y sentarme en un café de Beyoğlu

o leer el periódico en un banco del parque de
Şişli

sin preocuparme por el dolor que siento cada segundo que estoy sin verte.



lunes 23 de junio de 2008

Una conversación cualquiera

SUJETO A
Sí, sí…bueno, ya, a veces me agobio un poco, no por ti, de veras, si no poruqe las cosas ya sabes como van. Además hace calor y es difícil pensar sin aire acondicionad y sin buenas cnaciones en la radio.
Por cierto, tengo ganas de verte, olvídate de lo del otro día, creo que estuve un poco fuera de lugar, estoy un poco insoportable… guapa.
Si es que lo único que me apetece es secuestrarte y marcharnos a algún lugar perdido, ¿a Londres por ejemplo?... vale, vale, ya se que Londres no está demasiado perdido, pero si que podríamos perdernos tu y yo por allí y ver tiendas de juguetes, que aquí no son igual. Vaya, lo siento, es verdad, seguro que encontramos otro sitio parecido. ¿Vinilos? Está bien, pero te lo cambio por las tiendas de juguetes.
No digas tonterías ue sabes que no es cierto… me ha impactado tu mensaje de esta mañana. Dejémoslo, no quiero que estés mal, olvídate, estudia… eso es lo que tienes que hacer. Vaaaaaale, ahora me pongo, y tu también, un beso te dejo. Ciao.

SUJETO B
¿Puedes hablar? ¿Cómo estás hoy? ¿Mejor? El otro día no se que te pasaba, me dejaste un poco mal. Ya, ya se…pues ya te pasaré algún cd bonito, ahora me ha dado por las bandas sonoras.
No, no te preocupes, si te entiendo, la única insoportable aquí soy yo, de verdad.
Ja, ja no tengo problemas con lo del secuestro, a partir del 16 de septiembre si puede ser, por favor. Si, por mi perfecto, pero es difícil perderse por allí… y tiendas en general, que no sean de juguetes y podemos comprar libros e ir a Camdem, ¡mierda! A Camdem no porque se incendió hace unos meses…si bueno, Portobello, pero es más pijo. Aun así tenemos que ir a Camdem porque quiero comprar vinilos.
Pero ¿tú estás seguro de querer pasar tanto tiempo conmigo? Terminarás harto de mi.
¿A qué viene eso? Bueno, ya, n o estoy my centrada últimamente.
Y tu ponte un ratito también.
Llámame luego, anda.

jueves 19 de junio de 2008

Se olvida con el tiempo...

Se me ha olvidado cómo se refleja en nuestras cuerpos,
la luz que se filtra a través de los visillos de tul
en pequeñas habitaciones
en los más bellos rincones de Estambul.

p.176 ''El libro negro'' de Orhan Pamuk

Yo no quiero que se me olvide, pero, a veces cuesta... y duele.

jueves 5 de junio de 2008

Estambul (para concurso de Vagamundos)

LA PÁGINA WEB VAGAMUNDOS HA ORGANIZADO UN CONCURSO DE RELATOS DE VIAJES. COMO YA TENÍA MEDIO HECHO ALGO ASÍ COMO UN RELATO SOBRE MI ÚLTIMO VIAJE A ESTAMBUL (DOS BLOGS ANTES), LO HE MEDIO CONVERTIDO EN UN RELATO QUE MAS O MENOS DA EL PEGO.
SE SUPONE QUE NO DEBERÍA DECIR NADA HASTA QUE NO DIJESEN LOS GANADORES, PERO VAMOS, COMO NO VOY A GANAR PUES LO CUELG AQUÍ Y ME DAIS VUESTRA OPINIÓN (QUE PARA MI ES MUCHO MÁS VALIOSA QUE CUALQUIER OTRA)

Estambul
Por: Paula Simó Tomás

Son las cuatro de la mañana y suena el despertador. Es la alarma de la huida, una huida hacia Él, una huida de él.
Ella despierta, va al baño y las mariposas del estómago se comen el desayuno preparado la noche anterior.

Coge un taxi y llega al aeropuerto. Nueve horas de espera le separan de su destino. Ese destino implacable y feroz, que le duele cuando está en él, que le duele cuando está lejos.
Ya hace cuatro meses de la vez anterior y ella duda entre continuar como antes o perderse entre la gente.

Tarkan suena en el Ipod y vuelve a sentir esa punzada en el estómago. Es el comienzo de un ciclo, es el final de lo que una vez fue ‘’el todo’’. Un todo incierto que la distancia puso en su sitio, un todo entre comillas que no sabía estar (y es que, estando lejos, si se quiere, si se sabe, puedes llegar a tocarte, aunque solo sea un segundo. Pero él no sabía). Un todo perdido y lineal de no retorno, sin fin. Un todo con el que ella se sentía anulada, un todo de emociones inciertas que no le dejaban tener un yo.

El avión aterriza en el aeropuerto Atatürk. Recoge su mochila y sube al autobús, Havas, que se dirige a la Ciudad.
Y entonces, ella ve a Ella: su Ciudad, esa que un día le cogió, le arrastró y le empujó al abismo para segundos después, llevarle en brazos más allá del cielo. Se nota la primavera en el aire, en el color de las calles, en esa luz mágica.
Ellas eran lo mismo, siempre lo habían sido, un uno inseparable (tal vez por eso dolía más).

Decide darse un respiro antes del reencuentro. Taksim sigue igual que siempre; abarrotado de miles de caras y olores diferentes, de vendedoras de flores y simit, de niños limpiabotas y supuestos guías que paran a los turistas perdidos entre el alboroto.
El tráfico, abrumador, gira y gira en torno a la plaza, desviándose por las amplias avenidas que la rodean. Alguien que vende mazorcas de maiz grita ‘’Misir bir lira’’, y una chica acude a su llamada.
La calle Istiklal disimula su largura entre el gentío, y decenas de músicas diferentes se dispersan en el ambiente.
Se nota el oriente perdido, ese del que un día habló Pierre Loti, en cómo las grandes tiendas extranjeras han ocupado el entorno.

Hacia la derecha el barrio de Beyoglu; copado de preciosas callejuelas repletas de restaurantes y bares de copas. El mítico Pera Palas, todavía sumergido en unas reformas interminables, permanece solemne aun vacío por dentro. Cómo le gustaría a ella volver a entrar e imaginar a Agatha Cristie escribiendo en su habitación.

Retorna a Istiklal Cadessi por la calle Nevizade, diminuta e idílica en la resacosa tarde. El tranvía antiguo, lleva cuatro niños aferrados a su parte trasera, no tienen miedo a caerse debido a la lentitud con la que conduce el maquinista.

Ochenta Kurus abren la entrada del primer metro de Europa, Tünel, que se desliza con suavidad hasta Eminönü.
Nerviosa por dentro, triste por fuera, como su Ciudad, cruza el puente Gálata. Los pescadores recogen peces de sus anzuelos que directamente serán cocinados en los restaurantes del piso inferior.

El sol cae en el Haliç, y poco a poco los edificios se difuminan en tonos rojizos y ocres. Las aguas se tornan de un cobrizo brillante. Ella se estremece y llora.

Santa Sofía y la mezquita Azul continúan luchando, en pugna eterna, arrebatándose la una a la otra el título de emblema de la ciudad. A ella nunca le importó la lucha, las dos eran ganadoras.

La noche empezó a asomar y con ella la espera del amor perdido.

Y entonces le ve, de repente, sin avisar. Ella no estaba preparada, necesitaba un segundo más, un segundo para volver a jugar al escondite, un segundo para quererle de nuevo y luego, regresar al Él de siempre, a su Él escondido, su Él de silencios. Ella no estaba preparada para despedirse desde aquel primer instante.

Despedirse y el fin de un ciclo… todo aunado en un segundo interminable, inestable, un segundo de sonrisa partida. Un segundo de inseguridad camuflada en besos, maletas y abrazos.
Y es entonces, en ese momento de risas por fuera y llantos por dentro, cuando ella recupera el yo.